Rol de papá en pandemia

En el último año la labor del padre ha cambiado debido a la pandemia del COVID-19 donde se cambiaron muchos hábitos: un papá más involucrado en el cuidado de sus hijos y que se metió de lleno en labores del hogar es una de las cosas que se generó en estos tiempos.

Al inicio el confinamiento hizo que las escuelas y el trabajo se trasladen a casa y a lo largo de todo este tiempo se tuvo que buscar la manera de compaginar roles diferentes: laboral, educativo, labores en casa, entre otros.

Este cambio permitió al papá involucrarse más en algunas facetas de sus hijos, principalmente en su desempeño en la escuela, ya que muchos de ellos tuvieron que apoyarlos en sus clases en línea. Durante ello se pudo dar un proceso de descubrimiento por ambas partes; es decir, a lo mejor el padre no estaba enterado de alguna cosa de la escuela de los hijos o no sabía cómo convivían o cómo se portaban en la escuela, y al tenerlos cerca pudo ver cosas que desconocía.

En algunas familias se podría decir que el rol que tenía el padre el fin de semana se extendió, con la dificultad que implicaba el trabajar en línea, donde los hijos se enteraron también de los temas y de las cosas que a lo mejor hace su papá y que no habían tenido la oportunidad de presenciarlo de alguna forma.

Con todos estos cambios se fue evidenciando que la crianza de los hijos no debe ser exclusiva de las mamás, y que la participación de ambos padres en casa es fundamental, En esta situación de pandemia por el COVID-19, es clave que los hijos encuentren en sus padres todo el apoyo para sobrellevar cualquier dificultad, incertidumbre o preocupación a través del diálogo, explicándoles sobre el momento actual que atraviesa el mundo, tranquilizándolos y generando espacios de aprendizaje, distracción y juego a través de actividades compartidas.

Conversamos con nuestro psicólogo clínico Juan Sánchez, quien brinda los siguientes consejos para los papás:

  • Es importante fomentar espacios lúdicos que permitan el contacto social y expresión de emociones entre los miembros de la familia.
  • Establecer actividades de supervisión de tareas y responsabilidades que se puedan monitorear.
  • Mantener conductas adecuadas que favorezcan la convivencia, como por ejemplo tareas de apoyo, limpiar la mesa, dar de comer a la mascota, tender las camas, conductas de higiene que permita la autonomía de los menores.
  • Emplear el uso de la comunicación mediante whatsapp, llamadas o video llamadas con la finalidad de dar continuidad a este proceso gradual de reincorporación laboral y mantener el acercamiento.
  • En el caso de adolescentes favorecer espacios de diálogo, que permita la expresión de opiniones.