Se puede tener Párkinson antes de los 30 años

Según la Organización Mundial de Salud, el 70% de personas que padecen este mal pasan los 60 años, sin embargo el otro 30% lo presentan desde los 20 años y se le conoce como Parkinson Juvenil

Los médicos neurólogos de los Complejos Hospitalarios recomiendan tomar conciencia de la importancia que es identificar los síntomas de la enfermedad a tiempo para un adecuado tratamiento.

  

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa causada por la disminución de una sustancia llamada dopamina que es producida por las neuronas y que están ubicadas en una parte del cerebro conocida como “sustancia negra”.

Si bien es cierto el Parkinson es una enfermedad crónica progresiva, es decir que no tiene cura, el paciente no fallecerá por padecerla. Los síntomas más comunes están relacionados al movimiento la cual lleva el nombre de motoras y No motoras y varían de acuerdo al paciente por el tiempo de detección.

Las consecuencias motoras más comunes son el temblor, la rigidez, la lentitud de movimientos, la inestabilidad postural, entre otros. Además, otras regiones del sistema nervioso y otros neurotransmisores diferentes a la dopamina están también involucrados en la enfermedad. Por otro lado los síntomas no motores suelen presentarse normalmente antes de la enfermedad y son la depresión, estreñimiento, disminución del olfato, y el trastorno de la conducta del sueño (insomnio).

A pesar del avance de estudios neurológicos, aún no se ha detectado las causas reales del Párkinson por lo tanto no hay cómo prevenirla. Esta enfermedad afecta normalmente el 80% a personas mayores a 60 años. No obstante, el otro 30% lo presentan personas desde los 20 años en adelante y se le conoce como Parkinson Juvenil.

¿Cómo Tratar el Parkinson?

Los médicos neurólogos del Complejo Hospitalario Alberto Barton brindan al paciente de Parkinson un tratamiento integral que incluye medicamentos para el control de los síntomas y ejercicios de rehabilitación que ayuden al paciente a manejar la movilidad. Al no haber una cura, es inevitable la progresión, sin embargo, un pilar fundamental del tratamiento es la mejoría de la calidad de vida de los pacientes, por tal motivo, se realiza un seguimiento regular por la especialidad. Durante el proceso de tratamiento el enfermo desarrollará dificultades tanto físicas como emocionales según la etapa en la que se encuentre. Es importante el apoyo de la familia y amigos cercanos para que puedan darle la seguridad que necesita.