Abraza la vida, NO al suicidio

Cada tanto, todos nos sentimos tristes, deprimidos, estresados o enojados, en especial al hacer frente a las presiones que podamos tener en nuestro entorno familiar y amical. Pero en algunas personas, los sentimientos de tristeza y desesperanza no desaparecen y van acompañados de pensamientos suicidas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe al suicidio como un problema de salud pública importante, pero a menudo descuidado, rodeado de estigmas, mitos y tabúes. El cual afecta gravemente no sólo a los individuos, sino también a las familias y las comunidades.

Con la pandemia actual que vivimos a nivel mundial más personas están experimentando pérdida, sufrimiento y estrés lo que puede llevar a conductas suicidas, por lo que es importante prestar total atención a nuestro alrededor y reconocer si algún familiar o amigo cercano que esté pasando por una situación que pueda involucrar la muerte.

Es posible que no sepas qué hacer si alguien que conoces parece tener tendencias suicidas o tú puedas pensar que tus problemas no tienen solución y que el suicidio es la única forma de poner fin al dolor.

Aprende a detectar las señales de alerta sobre el suicidio o los pensamientos suicidas:

  • Hablar acerca del suicidio, por ejemplo, con dichos como “me voy a suicidar”, “desearía estar muerto” o “desearía no haber nacido”
  • Obtener los medios para quitarse la vida, por ejemplo, al comprar un arma o almacenar pastillas.
  • Aislarse de la sociedad y querer estar solo.
  • Tener cambios de humor, como euforia un día y desazón profunda el siguiente.
  • Preocuparse por la muerte, por morir o por la violencia.
  • Sentirse atrapado o sin esperanzas a causa de alguna situación.
  • Cambiar la rutina normal, incluidos los patrones de alimentación y sueño.
  • Hacer actividades arriesgadas o autodestructivas, como consumir drogas o manejar de manera negligente.
  • Despedirse de las personas como si no se las fuera a ver de nuevo.
  • Manifestar cambios de personalidad o sentirse extremadamente ansioso o agitado, en especial cuando se tienen algunos de los signos de advertencia que se mencionaron con anterioridad.

Los signos de advertencia no siempre son obvios y pueden cambiar de persona a persona. Algunos dejan en claro sus intenciones mientras que otros guardan en secreto sus pensamientos y sentimientos suicidas.

¿Qué hacer ante estas conductas suicidas?

Si un amigo o un ser querido habla o se comporta de una manera que te hace pensar que podría intentar suicidarse, no intentes manejar la situación por tu cuenta:

  • Busca ayuda de un profesional capacitado tan pronto como sea posible. Es posible que la persona necesite ayuda de un especialista que pueda manejar la situación.
  • Anima a la persona a que llame a una línea directa de prevención del suicidio.
  • Alienta a la persona a comunicarse contigo. Una persona suicida puede verse tentada a reprimir los sentimientos porque se siente apenada, culpable avergonzada. Brinda contención y comprensión. las interrupciones.
  • Nunca prometas mantener en secreto los pensamientos suicidas de una persona. Sé comprensivo, pero explícale a la persona que quizá no puedas mantener la promesa si crees que su vida está en peligro. En este punto, debes buscar ayuda.
  • Tranquiliza a la persona haciéndole saber que la situación puede mejorar. La persona suicida considera que nada mejorará la situación. Asegúrale que, con el tratamiento adecuado, puede desarrollar otras herramientas para afrontar la situación y puede volver a tener una mejor perspectiva de la vida.
  • Alienta a la persona a evitar el consumo de alcohol y drogas. Es posible que el consumo de drogas o alcohol parezca aliviar los sentimientos dolorosos, pero, con el tiempo, empeora la situación, ya que puede provocar conductas imprudentes o una mayor depresión. Si la persona no puede dejar de hacerlo por sus propios medios, ofrécete a ayudarla a buscar tratamiento.
  • Si es posible, elimina los elementos potencialmente peligrosos de su casa. Si puedes, asegúrate de que la persona no tenga a su alrededor elementos que pudiera usar para cometer suicidio, como cuchillos, hojas de afeitar, armas o medicamentos. Si la persona toma un medicamento que podría usar para provocar una sobredosis, anímala a que alguien más lo tenga y se lo administre según las indicaciones médicas.

 

Si alguien dice que está pensando en el suicidio o se comporta de una forma que te hace pensar que la persona podría tener pensamientos suicidas, no le quites importancia a la situación ni la ignores. Muchas personas que se suicidan han expresado su intención en algún momento. Quizás pienses que estás exagerando, pero la seguridad de tu amigo o ser querido es lo más importante. No te preocupes porque esto genere tensión en la relación, ya que la vida de alguien está en juego.

RECUERDA: Tú no eres responsable de evitar que alguien termine con su vida, pero tu intervención puede ayudar a la persona a ver que hay otras opciones disponibles para mantenerse seguro y recibir tratamiento.